No siempre la bolsa reutilizable es mejor que la bolsa de plástico

¿Cuántas bolsas reutilizables necesito y uso realmente?

¿Hace falta seguir insistiendo con la bolsa reutilizable? No sé vos pero yo sigo viendo bolsas de plástico todos los días en la calle, siendo usadas o volando libremente. Así que pareciera que sí, hay que repetir: ¡Reutilizable es mejor! PERO… ¿Reutilizable es tanto mejor?

Como pasa a veces, vemos un problema y buscamos una solución pero resulta que sin querer esa solución se convierte en otro problema mayor que el problema inicial! #OyVey

Sí, las bolsas de plástico traían una serie de problemas, pero el residuo era el problema principal: un material eterno con una vida útil de menos de 15min promedio y que muchísimas veces no se reciclaba ni se reutilizaba ni se disponía de forma correcta. Contaminaba, sí en los cursos de agua afectaba animales, pero también jodía a las ciudades, porque al ir volando por los aires muchas veces terminaba obstruyendo desagües, lo que un día de lluvia fuerte se traduce en inundaciones (y daños materiales y costos visibles, porque -lamentablemente- nadie paga la contaminación del agua).

Para resolver eso impusimos la salvadora “bolsa reutilizable” una bolsa mucho más resistente y linda que no se tira y se pueda vuelva a usar. Buena solución para ese problema.

Los supermercados empezaron a adoptar rápidamente la venta de bolsas reutilizables con diferentes diseños “eco-amigables” que “cuidan al planeta” y ahí los cuidadanos con conciencia compramos la bolsa reutilizable felices de no contribuír con más bolsas plásticas.

En los eventos y los locales de ropa también empezaron a dar “eco-bolsas” para su mercadería. Y además se empezaron a ofrecer “bolsas reutilizables” de diseño. Así que aceptamos bolsas gratis y las llevamos.

Una acá, otra allá, con manijas más largas, con fuelle, sin fuelle, más alta, más petisa… y me olvidé la bolsa entonces compro otra porque “mejor reutilizable que descartable”.


Así nos fuimos llenando de 5,6,10 bolsitas reutilizables de diferentes tamaños formas y colores. Y con la mejor de las intenciones, lamentablemente, empezamos a acumular una huella ambiental mucho mayor.

Sucede que la bolsa como “basura” es sólo un aspecto de su huella ambiental. Para tener una mirada más amplia tenemos que preguntarnos ¿Con qué materia prima está hecho, cómo se fabrica, cuánta energía y agua requiere su producción? ¿Cuánto pesa y cómo se traslada? ¿Quiénes participan? Todas estas variables que tienen que ver con las instancias previas al consumo, también hacen a su huella ecológica y social.

Si analizamos la huella ecológica por unidad de una bolsa de plástico descartable vc. una bolsa reutilizable (por unidad), nos damos cuenta que quizás tener tantas no es tan buena idea. Veamos:

La gran mayoría de las bolsas reutilizables, las más baratas, también son de plástico y usan muchísimo más plástico que las descartables. Así que en materia prima estamos igual y peor. Además se requiere más energía por unidad para coser o sellar la bolsa reutilizable que la que se requiere para fabricar una bolsita descartable, que salen de a miles por hora.

Las que no son de plástico, y especialmente si son de un tejido natural como el algodón, entonces tenemos que contar una enorme huella hídrica, por la cantidad de agua que requiere el cultivo. Todavía más si es algodón orgánico.

Ya sea de plástico o de tela, la bolsa reutilizable pesa bastante más por unidad que la bolsa descartable, lo que se traduce en menos viajes para igual cantidad, mayores emisiones de CO2, etc. Además muchas se importan desde otro rincón del planeta, más huella de carbono.

¿Cuántas veces entonces habría que reutilizar la bolsa reutilizable para amortizar su huella ambiental total? 🤔

La bolsa reutilizable es un buen aliado para combatir nuestros residuos, pero si queremos reducir nuestra huella, tenemos que amortizar toda la huella ambiental de su producción, es decir usarlas una y otra vez. A todas. Usarlas muchas, muchas veces. Cuidarlas, lavarlas (!) y repararlas si se rompen antes de tiempo.

Son muchos los indicadores a considerar para evaluar cuál es el impacto ambiental de cada tipo, evaluamos la huella de carbono y la huella hídrica; o variables que impactan en el calentamiento global, o los residuos y la contaminación marina. Dependiendo de qué variables elijamos evaluar, una bolsa descartable tiene una menor huella ambiental. Este estudio de la Agencia de Protección Ambiental de Dinamarca, compara el ciclo de vida de las bolsas reutilizables de plástico vs. las de algodón vs. las descartables de plástico (y depende qué plástico y en qué gramaje).

¿Y qué dicen los resultados de la comparación de huella ecológica?

Las bolsas de polietileno de baja densidad resultan las de menor impacto evaluando la gran mayoría de los indicadores (PEBD #4).

Si elegimos una bolsa de algodón orgánico como nuestra reutilizable de batalla, para amortizar su huella ambiental comparada con una bolsa descartable, deberíamos reutilizarla 20.000 veces, o 149 veces si sólo nos preocupan los efectos del cambio climático. Si es de algodón convencional serían 7100 veces y 52 veces. Lamentablemente, no sé si una bolsa de algodón aguante tanto traqueteo.

Este gráfico analiza sólo la huella de carbono de las diferentes bolsas

Queda claro que cualquier bolsa reutilizable, requiere más recursos y tiene una huella ambiental mayor, por lo que si no se usa suficientes veces resulta contraproducente.

Sin embargo, es interesante señalar que este análisis, al ser realizador en Dinamarca, no tuvo en cuenta ni consideró importante contemplar los efectos que podrían tener las bolsas al ser arrojadas en la vía pública. De hecho, consideraron que era irrelevante y una “falla en la educación ambiental”. Uhm… quizás los daneses no hacen eso, pero por acá el escenario es un poco diferente.

Bueno, no, la foto no es de Buenos Aires, pero ilustra el concepto.
Sería negligente ignorar que acá las bolsas terminan tiradas muchísimas veces.

Esto no quiere decir que las bolsas reutilizables no sirven para nada. Claro que sirven si las usamos y las reusamos, y además son útiles también para muchas otras cosas, no sólo para ir de compras. Claro que se necesita más de una, pero cuando ya tenemos un buen stock, podemos preguntarnos ¿Cuántas bolsas reutilizables necesitamos?

Parece irónico, pero si nos olvidamos la bolsita reutilizable, quizás lo “menos malo” no es comprar otra bolsa reutilizable que va a la colección, sino aceptar la bolsa descartable, reutilizarla la mayor cantidad de veces que sea posible (una al menos!) y usarla para la basura al final del día o reciclarla.

Mis bolsitas reutilizables plegables de batalla. Tienen varios años y perdí la cuenta de las veces que las usé…

Pero nos evitamos todo este dolor de cabeza de qué es menos peor, si tenemos siempre una bolsa a mano, plegable en la cartera o la mochila, o en el auto, cosa de que si nos olvidamos, hay una “por las dudas”, y ya la estamos reutilizando.

¿Te esperabas esta conclusión? ¿También tenes una “bolsa de bolsas reutilizables”? ¿Cuántas usas realmente? ¿Y las que sobran, a dónde se pueden llevar para que se aprovechen y reutilicen? (todos mis amigos dicen que ya tienen un montón)


One Reply to “No siempre la bolsa reutilizable es mejor que la bolsa de plástico”

  1. Hay lugares como Godoy Cruz, Mendoza donde está PROHIBIDO entregar descartables. Ordenanza sin investigación científica. El gran problema de las cosas que se deciden para hacer quedar bien a los políticos porque parecen obvias.

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