Mi problema con las bolsas de bioplástico compostables

El tuit que originó esta reflexión. Hay algo de confusión. Esa bolsa sí es de plástico, basado en almidón, pero no deja de ser plástico al fin.

Es un error creer que el problema es el plástico

“Que se use esta bolsa en todos los comercios”. Ay. Me asusta tanto entusiasmo por los bioplásticos compostables. Ya veo que nos inundamos de bolsas de bioplástico de almidón.

Ya conté en #LLDTbiodegradable por qué al término “biodegradable” o “compostable” le hacen falta muchos asteriscos para ser sincero (también le faltan ** al texto de esa bolsa). Aunque algunas bolsas ‘de almidón’ que digan “compostable” efectivamente puedan compostarse si llegan a un compost hogareño, lo cierto es que eso (todavía) va a pasar en muy poquitos casos (ojalá llegue un día que sea mayoría! pero por ahora los que compostamos somos los menos).

La única ventaja absoluta de una bolsa de plástico biobasado sobre una de plástico de origen fósil, es ayudarnos a reducir la dependencia de hidrocarburos. Eso es cierto, es necesario y los bioplásticos son un sector que ojalá se desarrolle mucho más, porque hace mucha falta.

Pero no nos engañemos.

Si entendemos que hay algo que no funciona por la crisis plástica, pero creemos que la salida es reemplazar plásticos prescindibles por alternativas ‘biodegradables’, tenemos un mal diagnóstico del problema.

Las bolsas de plástico se prohibieron porque somos demasiado cabeza dura. Es más fácil prohibir o taxar algo, antes que educar a la gente, eso es demasiado difícil y lleva mucho tiempo (irónicamente no se usa la misma lógica para otras cosas que harían falta).

Una vez que se prohibió, se puso la problemática sobre la mesa, y parece que eso le abrió los ojos a muchísima gente que se enteró a la fuerza sobre el problema… pero claro, como no hubo educación en realidad, entendimos todo mal.

Sí, las bolsas plásticas son un riesgo para el ambiente, pero sólo cuando terminan tiradas en la calle, volando por ahí rumbo al río o al mar. ¿Cómo llegan ahí? Porque nosotros las usamos y las tiramos mal. Y es muy difícil vigilar qué hace la gente con una bolsa, es más fácil prohibir su producción. Esto no lo digo con ironía, prohibir es más fácil que educar. Educar llevaría décadas, y no podemos seguir inundando el mundo de plástico, por eso abogamos por prohibir las cosas de un sólo uso prescindibles.

Pero como el destino final de algo es sólo una parte, es todavía más complejo… la bolsa de plástico por unidad, demostró tener una huella ecológica mínima comparada con todas las otras alternativas. Menor que el papel y mucho menor que una bolsa reutilizable que no se reutiliza suficientes veces. Lo ideal sería reutilizar las bolsas de plástico muchas veces (y después usarla para la basura), pero… no lo hacemos. Incluso cuando las hacen más gruesas y resistentes para que puedan ser reutilizadas, la bolsa de plástico en general se usa y se tira (o se guarda en la eterna bolsa de bolsas).

Hoy por hoy no creo que la huella de una bolsa de plástico biobasado y compostable (digamosles PByC) sea menor que la huella de una bolsa de plástico fósil (me puedo equivocar en esto, avisen si tienen datos, no encontré análisis del ciclo de vida – LAC- de las bolsas ByC, probablemente porque hay muchos tipos diferentes y todos desarrollos bastante recientes que están iterando constantemente). Y yendo más allá, si la solución será reemplazar y hacer TODOS los plásticos descartables de origen vegetal ¿vamos a empezar a desmontar también para plantar más monocultivos de maíz o papa para el plástico de almidón de una bolsa ‘compostable’ de un sólo uso?

Personalmente celebro los PByC y promuevo su uso, pero *para cosas que necesitamos*. Por ejemplo, para envasar y conservar alimentos. Lamentablemente, todavía los PByC, no logran las mismas propiedades físicas que el plástico de origen fósil y destino eterno, entonces cuesta incorporarlas en muchas categorías… pero no estoy segura de que la respuesta para incentivar la industria de los bioplásticos sea fabricar y meter bolsas camiseta “en todos los comercios”. Pienso que sería un enorme retroceso en un momento clave.

Quedarnos tranquilos porque podemos reemplazar un material por otro, es perder una oportunidad única. El momento de entrar en crisis con “la bolsa de plástico de un sólo uso” ES AHORA, pero es entendiendo que el problema está en la parte de “un sólo uso”, no en el material. Es tan mala una bolsa de plástico de un sólo uso, como una bolsa de papel de un sólo uso, o una compostable de un sólo uso.

Si creemos que la solución a las bolsas de plástico son las bolsas de “bioplástico compostable”, estamos confundiendo el enemigo. El enemigo no es el plástico, es la mentalidad descartable, la economía lineal, el usar y tirar. El enemigo, en todo caso, es la comodidad, la idea de que tenemos cierto ‘derecho’ a recibir una mercadería en una bolsa gratis cada vez que adquirimos algo, la noción de que el planeta es un depósito de materiales infinito del que podemos extraer y extraer sin límites, consumir y después descartar en otro pozo sin fondo. El enemigo está en nuestra mente, no en el material.

Y si aún así hay situaciones en las que es necesario entregar bolsas, sean de origen fósil o de origen vegetal, creo que corresponde cobrarlas al consumidor y bien caro. Si eligen la comodidad, que paguen su precio.

¿Qué te parecen las bolsas de bioplástico compostables “en todos los comercios”? ¿Qué cosas de plástico realmente necesitamos y estaría buenísimo que sean de plástico compostables? ¿Ya tenés compost para poder procesar en casa una bolsita compostable? ¿O empezas en 2021?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *